Exit Ready existe para una sola cosa: que cuando llegue el día de vender o pasar tu empresa a tus hijos, lo hagas desde la preparación y no desde la prisa. El momento de la venta casi nunca lo eliges tú. La preparación sí.
Cómo funciona
Valoración indicativa, calidad de EBITDA y semáforo de 8 impulsores de valor. Sabes exactamente dónde estás parado.
Plan priorizado por impacto en valoración. Qué mover primero, quién lo hace y cómo se mide.
Una responsabilidad por trimestre, con seguimiento mensual del CFO a cargo de tu cuenta y mi dirección estratégica. Números limpios, equipo que funciona, clientes diversificados.
Cada trimestre recalculamos el valor. Ves el retorno del programa en la misma moneda en que vas a cobrar la venta: dólares de precio.
Data room organizado, EBITDA normalizado final que resiste un due diligence, y procesos documentados (SOPs) para que la empresa funcione sin ti. Cuando el comprador llegue a revisar, encuentra una empresa lista, no razones para descontar el precio.
Fast Track (12 meses) y Premier (18 meses). Cuál te corresponde depende del diagnóstico, no de tu presupuesto: hay empresas que necesitan 18 meses de trabajo y venderlas antes costaría más de lo que ahorra.
Trabajamos contra una métrica contractual (tu EBITDA normalizado baseline) con exposición cerrada: si el programa no avanza según lo pactado, hay compensación definida en contrato. Los detalles, en el diagnóstico.
El diagnóstico te dice cuánto vale tu empresa hoy y qué mueve más la aguja en tu caso. Con eso decides si Exit Ready es para ti.
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